“Cómo vivir tu fe en el trabajo, sin predicar con palabras”

Una tasa de café con cuaderno de trabajo en una mesa

Muchos cristianos sienten la tensión entre querer honrar a Dios en su trabajo y no saber cómo hacerlo sin sentirse “predicadores” incómodos con sus compañeros. La buena noticia: tu vida puede predicar más que tus palabras.

Colosenses 3:23 lo resume así: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”

  1. La excelencia es un testimonio silencioso

Hacer tu trabajo con esmero, puntualidad y honestidad —incluso cuando nadie te está viendo— predica del carácter de Dios sin decir una sola palabra.

  1. Tu manera de tratar a las personas difíciles importa

Cualquiera puede ser amable con quien le cae bien. La fe se nota en cómo tratas a esa persona que te hace la vida complicada.

  1. No necesitas mencionar a Dios en cada conversación

A veces la mejor forma de compartir tu fe es simplemente vivirla consistentemente, hasta que las personas mismas pregunten: “¿por qué eres diferente?”

  1. Ora por tu lugar de trabajo, aunque nadie lo sepa

Puedes interceder en silencio por tus compañeros, tu jefe, o las situaciones difíciles del día, sin que nadie más se entere.

Vivir tu fe en el trabajo no siempre requiere valentía para hablar — a veces requiere constancia para vivir.

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